Todos los habitantes de Castilla y León deberíamos sentir satisfacción por las palabras del nuevo Estatuto de Autonomía: consenso, democracia, igualdad, fomento del asociacionismo y participación social, exigencia de una buena administración…
Los poderes públicos han realizado un enorme esfuerzo económico y burocrático en debatir, redactar y votar para crear una brillante obra literaria. Mientras tanto los Castellanos y Leoneses amanecemos un día más con un futuro social y económico preocupante, al que hay que sumar los efectos de una innegable crisis climática y ambiental, que nos demuestra que no vivimos en un paraíso administrativo, ambiental y social:
- Nuestra administración autonómica parece una simple herramienta con la que nuestros gobernantes de la Junta ejercen sus valores políticos, que son: prepotencia, arrogancia, acoso y manipulación. De otra manera no se entiende la inédita y pionera actuación de la Junta de Castilla y León que ha sancionado con 6.000 € a una asociación ecologista (ASDEN), que reivindicaba en el día de la comunidad los objetivos de su Estatuto, en concreto su artículo 4: “El patrimonio Natural es un VALOR ESENCIAL para la identidad de la comunidad de CyL, y será objeto de especial protección y apoyo.”
- El medioambiente de Castilla y León es sólo un reclamo turístico, bajo el que se esconden objetivos inmobiliarios. Tal y como lo demuestran los proyectos que son defendidos y promovidos a capa y espada por la Junta de CyL. Sus máximos exponentes son las macro urbanizaciones: Ciudad del Medioambiente en Garray (Soria), la Ciudad del Golf en las Navas del Marqués (Avila), las urbanización y estación de esquí alpino de San Glorio (Montaña Palentina y Leonesa), las pistas de esquí de la Covatilla en Bejar (Salamanca)…
- En lo social observamos como se castiga y menosprecia la participación en los asuntos públicos, las ciudades se deshumanizan y los jóvenes siguen emigrando. En tanto, la Junta de CyL gasta dinero público en nuevas urbanizaciones elitistas y ajenas a los núcleos de población rurales, que cada vez están más envejecidos y necesitados de inversiones.
Un 23 de abril, hace 487 años en Villalar fueron derrotadas las comunidades castellanas que exigían libertades y participación ciudadana ante un poder absolutista, centralista y foráneo. Hoy, en esta fecha se celebra el Día de la Región, y paradójicamente los Castellanos y leoneses estamos obligados de acudir a poderes externos para hacer valer nuestros derechos, y evitar que nuestros propios gobernantes destruyan el patrimonio natural de Castilla y León; Por ejemplo, ante el Tribunal Constitucional en el caso de la Ley de la Ciudad del Medioambiente, al Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León para las Navas y San Glorio y a la Comisión Europea en el caso de la Covatilla.
La culminación de estos despropósitos, es el menosprecio que nuestros políticos expresan para los elementos esenciales de la identidad de Castilla y León, como la preservación del entorno de Numancia en Soria, o la conservación del oso pardo y de su hábitat natural en Palencia y León.
¡Las autoridades de Castilla y León quieren vender el patrimonio natural que nuestros padres han mantenido con gran esmero y esfuerzo, impidiendo que lo podamos legar a nuestros hijos!
¡Ya basta de sacrificar nuestro patrimonio en pos de falsas promesas de futuro, que sólo esconden intereses inmobiliarios basados en dilapidar dinero público y en ignorar las necesidades reales de la sociedad!
Ecologistas en Acción Castilla y León
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