Recurso de Reforma contra Sobreseimiento Provisional del Oso disparado en Parque Natural

Posted on 26/07/2013

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Con fecha 4 de junio de 2013 se nos notificó el Auto de fecha 3 de Junio de 2013 por el que se acuerda “el sobreseimiento provisional” de la causa abierta como consecuencia del disparo efectuado por un cazador a un oso pardo en el transcurso de una batida al jabalí el pasado 14 de octubre en el cuartel de Vañes en el Parque Natural de la Montaña Palentina. Ante este sobreseimiento hemos presentado Recurso de Reforma y subsidiario de Apelación basándonos en los siguientes puntos:

     La cacería en la que se produjo el disparo al oso pardo estaba debidamente autorizada, pero sin embargo, discrepamos de lo mantenido en el Auto recurrido en relación a que se cazó en una “zona conocida como “boca del Cebollar, donde no había ningún tipo de restricción”, en lo que se refiere a la situación del puesto de caza en el que se encontraba el imputado.  Tal afirmación se realiza en virtud de las testifícales a las que se refiere el auto recurrido, pero sin embargo se obvian las coordenadas determinadas por la Guardia Civil. Según dichas coordenadas, el cazador se encontraría situado en el interior de la Reserva de Milares. A tal efecto, si se contrastan los puntos  1, 2 y 3 a los que aluden las diligencias del Seprona, con el mapa aportado por el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Palencia, puede comprobarse que el punto 1º (puesto del cazador), se encontraba situado dentro de la zona de la Reserva de Milares, por lo tanto, en una zona en la que está prohibida la organización de cacerías y situación de cazadores.
Por ello, ante las discrepancias surgidas en relación a la situación del cazador que disparó al oso, se interesó por esta asociación el que se oficiase al SEPRONA, a fin de que dicho cuerpo identificara, sobre el mapa facilitado por el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Palencia, los propios puntos que el SEPRONA indicó en su atestado, todo ello a fin de demostrar que el cazador se encontraba situado en una zona de reserva expresamente prohibida para la caza, por lo tanto SÍ EXISTÍRÍAN RESTRICCIONES PARA EJERCER LA ACTIVIDAD DE CAZAR EN LA ZONA DESDE LA QUE DISPARÓ EL IMPUTADO AL OSO PARDO.

En el mismo auto recurrido se manifiesta que se trata de un cazador con “antigüedad y por tanto, con cierta experiencia”, y por ello, consideramos que con dicha antigüedad y experiencia, quedaría excluida sin ningún género de dudas la confusión que manifiesta haber tenido entre un oso pardo y un jabalí máxime teniendo en cuenta las diferencias existentes entre ambos animales de constitución, tamaño, movimiento, comportamiento, entre otras muchas; diferencias que son apreciables a simple vista y con mayor motivo en cazadores experimentados.
A ello se une el que, en la declaración prestada el pasado 12 de noviembre de 2012, el imputado manifestó que: “EL ANIMAL ESTABA AL DESCUBIERTO”, a unos 114,48 metros (según mediciones del SEPRONA, una distancia desde la que, a simple vista, se puede apreciar el objetivo), y pese a ello disparó con un rifle con visor, y que luego, para localizarlo miró por los prismáticos. Al respecto nos preguntamos ¿no hubiese resultado más coherente mirar primero y disparar después?, máxime teniendo en cuenta que se les había alertado de la existencia de osos en las inmediaciones y que según sus manifestaciones venía observando la trayectoria del animal con anterioridad al disparo, y que le observó en claros descubiertos antes de disparar; afirmación que se contradice con lo manifestado en el auto recurrido de que la confusión se generó en los pocos segundos que media entre que el cazador vio al animal y el momento del disparo, puesto que lo venía observando con anterioridad y además en algún que otro claro, a lo que se une el que disparó cuando se encontraba al descubierto, no entre la maleza (se escondió después al recibir los disparos) por lo que no se trató de segundos.

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