Sin gestión del lobo en el Parque Natural

Posted on 05/08/2014

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Entre el 14 y el 30 de junio la Junta de Castilla y León autorizó, a golpe de improvisación como casi todo lo relacionado con el Lobo en esta región, la realización de un control poblacional de 2 lobos en el Parque Natural de la Montaña Palentina, durante este periodo se disparó sobre un lobo, que supuestamente fue alcanzado, pero no fue cobrado.

En el informe presentado por el Celador encargado de solicitar el control poblacional se menciona que diariamente recibe presiones, quejas y malestar de los ganaderos afectados por los ataques de dos grupos familiares que actúan sobre la zona, y que estos ataques se vienen produciendo desde mediados de abril. Durante este tiempo se han producido, según el informe de daños, seis muertes de terneros, dos potros, una yegua y un perro. Y han desaparecido o quedado heridos otros 14 animales (potros, perro, oveja, terneros).

Este informe no podía ser más pobre y menos documentado, habla de grupos familiares, sin concretar el número de individuos vistos o estimados en cada grupo, o si bien podría tratarse de individuos errantes y solitarios porque, debido a la nefasta gestión del lobo en la Reserva Regional, se han ido eliminando al resto de componentes de la manada y los que quedan no pueden más que abatir presas fáciles y sin protección. El informe elaborado por el Celador no dice nada de los medios con los que cuentan los ganaderos afectados para prevenir o minimizar los ataques del lobo a su cabaña, medios que ya adelantamos, no existen. La Junta no puede entrar al trapo de estas presiones y gestionar de forma tan parcial un asunto delicado como este y no debería fundamentar esta autorización en un informe como el que se ha elaborado.

Que el lobo causa daños en la cabaña ganadera del Parque Natural es obvio, que los ataques y las pérdidas se podrían minimizar aplicando unas mínimas normas de manejo del ganado, es también obvio. No obstante, no es casual que las presiones y los problemas vengan casi siempre de la misma zona, donde hay un grupo de ganaderos que continúan pensando que la Montaña Palentina en su totalidad les pertenece a ellos en exclusiva, olvidándose de por qué y para qué reciben las ayudas europeas y, lo que es peor, manejando mal su ganado y culpando al lobo y al resto de especies silvestres de todos sus males. Ganadería extensiva sí, pero ganaderos como estos, no.

 Si a estas normas de manejo se le añadiera un poco de sentido común en la gestión de la especie (no tardando mes y medio en acumular daños para solicitar después, en pena época de cría, un control poblacional) y se apostara por ayudar de manera decidida a los buenos ganaderos a prevenir los ataques en la fase inical de los mismos, no tendríamos que lamentar estas autorizaciones que solo hacen que acrecentar el problema.

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