EL ACOSO AL OSO ERA POR SU BIENESTAR

Posted on 20/07/2015

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Una vez que el Juzgado Nº1 de lo Penal de Palencia dictaminó sentencia absolutoria (22/12/2014) de la persona que supuestamente persiguió a un ejemplar de oso pardo con su perro y a caballo en el Parque Natural de la Montaña Palentina, desde Ecologistas en Acción pedimos a la Junta de Castilla y León que iniciara expedientes sancionadores contra el acusado por entender que había al menos dos infracciones administrativas que debían ser valoradas.

Por un lado, la acción de perseguir y acosar a una especie en peligro de extinción como es el oso pardo, ante este hecho la Junta se acogió a la sentencia absolutoria para defender que el acusado hizo una labor digna de alabanza por controlar a su perro para que no atacara al osete. Pero esta noble acción además estaría prescrita según la Ley de Patrimonio y Biodiversidad porque la Junta de Castilla y León, en lugar de incoar el expediente de oficio en cuanto tuvo conocimiento de los hechos, en 2012, lo ha hecho en 2015 a petición de Ecologistas en Acción.

Por otro, en las diligencias se recogía que en el registro de una nave de la familia del acusado se encontraron 4 cabezas de corzo sin acreditar su legítima procedencia y la tenencia de 2 lazos de acero que, según declaró el interesado ante la Guardia Civil, eran para la captura de animales. Infracciones tipificadas en la Ley 4/96 de Caza de Castilla y León y en la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y Biodiversidad. Además, no entendemos como el Juzgado no investigó este asunto de los lazos, al tratarse de ilícito penal.

Estos dos hechos, cabezas de corzo y lazos, también estarían prescritos por la misma razón, la dejadez de la Junta en incoar los expedientes y el nulo interés en investigar lo ocurrido. Además desde la administración regional no consideraron probada la procedencia, sin tan siquiera dedicar algún esfuerzo a investigar esa procedencia.

Esto es lo que ha dado de sí este caso, un vídeo subido a internet que conlleva la detención y registro domiciliario de la persona que grabó el vídeo, que es la misma que nos parecía que perseguía a un ejemplar joven de oso pardo con su perro y su caballo y que al final la sentencia judicial vino a demostrarnos que estaba realizando una labor desinteresada en defensa del oso frente al ataque del perro.

Una Fundación que fue la única parte (salvo la defensa, claro) que pidió la absolución por entender también que fue el perro el que se cegó con el oso y por ello dijeron que pedirían una sanción administrativa, pero no ha aparecido como parte interesada en ninguno de los expedientes administrativos.

El acusado ha contado con la ayuda de algún testigo, declarado en adalid del conocimiento del oso no sabemos con qué argumentos y que flaco favor ha hecho para su conservación. Algún articulista escribió, desde la distancia y con cierta nostalgia, en defensa del lancero, del que podríamos decir muchas más cosas, pero el historial que consta en las diligencias judiciales es suficiente para saber de que estamos hablando.

Desde EEA hemos intentado que estos hechos tuvieran la correspondiente sanción por la vía que correspondiera, pero ha sido inútil. Al final, lo de casi siempre, la persona que decidió denunciar es el responsable y el “malo de la película”, en parte porque el sistema no funciona y el trabajo de oficio no existe, y en parte porque hay legislación suficiente pero pocas personas que tengan el interés necesario para hacerla cumplir.

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