Cambia la ley de reciclado para pequeños electrodomésticos

Posted on 17/08/2018

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Cada año se ponen en circulación en España casi 100.000 toneladas de pequeños electrodomésticos. Desde cafeteras y tostadoras a planchas y maquinillas de afeitar. Una auténtica avalancha cuyo desmadre de residuos debemos evitar entre todos. El pasado 15 de agosto, entró en vigor una nueva normativa para poner un poco más de orden y promover el reciclaje de aspiradoras, microondas, juguetes electrónicos, básculas, enchufes, regletas… y un sinfín de aparatos eléctricos y electrónicos que nos rodean.

Todos forman parte de lo que el real decreto 110/2015 sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) establece como “pequeños electrodomésticos”, antes englobados en la categoría 2 y en breve en la 5 con el añadido de “sin ninguna dimensión exterior superior a 50 centímetros”. Importante este cambio, porque tiene efecto a partir del 15 de agosto, y porque añade herramientas eléctricas y electrónicas (antes categoría 6), juguetes y equipos deportivos y de ocio (7 anterior), pequeños productos sanitarios (8), instrumentos de vigilancia y control (9) y “otros aparatos electrónicos de consumo”, como radios y videocámaras (4.4).

Es decir, que se agrupan en la misma categoría, para llevar a cabo un correcto depósito de sus residuos (en puntos limpios y tiendas) y posterior y adecuado tratamiento, incluyendo la reutilización o reciclado.

Según datos del registro de aparatos eléctricos y electrónicos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, en 2017 se pusieron en el mercado en España 52,6 millones de unidades de pequeños electrodomésticos de la antigua categoría 2. Las aspiradoras, radiadores, planchas para el pelo y para la ropa, freidoras, cepillos de dientes eléctricos y secadores del pelo, entre otros muchos aparatos incluidos en dicha categoría, sumaron un peso de 47.500 toneladas. Si le añadimos los juguetes, herramientas y videocámaras que ahora contarán como pequeños electrodomésticos, las toneladas se disparan hasta las 86.000.

El primer mandamiento de un buen comportamiento ambiental es llevarlos a reparar o auto-reparar combatiendo la “obsolescencia programada” y resistirse a las modas que pretenden hacernos cambiar constantemente de marcas y modelos “obsolescencia percibida”, para ello podemos acudir a un Repair Café, establecimientos donde se comparten conocimientos y arreglos para darles una segunda oportunidad, o la campaña Alargascencia, de Amigos de la Tierra, con información sobre donde auto-reparar, reparar, intercambiar, alquilar, prestar o donar, todo con tal de no desechar y comprar sin más.

Si al final toca desecharlo, hay que recordar que cualquier establecimiento está obligado por ley a recoger un aparato “de tipo equivalente o que haya realizado las mismas funciones que el que se adquiere”. Es decir, si compramos un nuevo secador para el pelo están obligados a quedarse con el viejo, esté en el estado que esté, y almacenarlo hasta su envío al gestor autorizado.

Si no compramos uno nuevo, los puntos limpios de ayuntamientos y comunidades autónomas son el mejor destino, siempre que estén preparados para almacenarlos, bien para su posible reutilización, bien para su reciclado. Nada de lanzarlo sin más al contenedor e impedir con un golpe o la pérdida de una pieza que sea reutilizado. También lo dice la ley (real decreto 110/2015): “Las instalaciones de recogida deberán disponer estanterías, palés y contenedores adecuados que permitan la separación de los RAEE destinados a la preparación para la reutilización de los restantes, evitando roturas entre equipos”.

La siguiente cadena para este efectivo tratamiento de los RAEE la forman los “sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor”. Algunos tienen ya datos del pasado año. Así, Ecolec afirma que en 2017 gestionó 11.000 toneladas de residuos de pequeños electrodomésticos, y Recyclia, 1.700 toneladas. Desde el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) aportan los datos globales referidos a 2016 sobre 45.000 toneladas puestas en el mercado y 23.000 recogidas y tratadas, es decir, la mitad si asumimos que por cada pequeño electrodoméstico que compramos desechamos otro. El resto acaba en canales y lugares que escapan al control oficial.

Según la misma información del Miteco, de esas 23.000 toneladas, prácticamente todas (21.159) se destinaron a procesos de reutilización y reciclado, aunque no se precisa qué porcentaje se derivó a uno u otro destino. Como en la mayoría de los aparatos, el plástico suele ser el componente principal, pero no hay que olvidar que, aunque en peso sean menos importantes, la presencia de elementos como cadmio, mercurio, plomo, arsénico, aluminio, fósforo, aceites y compuestos organoclorados como los policlorobifenilos (PCB) obligan a extremar su adecuado tratamiento final.

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