¿Qué es la vida saludable?

Posted on 20/02/2020

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El pasado viernes 7/02/2020 el sindicato «agrario» ASAJA tuvo a bien en «deleitarnos» con la charla de un reputado bioquímico, seguramente para seguir publicitando las «bondades» del actual sistema agroindustrial y de paso intentar calmar sus conciencias y las de sus afiliadxs ante el inmisericorde genocidio de agricultorxs, especies agricolas, biodiversidad y salud medioambiental.

Esta grave situación que lleva produciendose desde hace ya demasiados años, no nos engañemos, es consustancial al actual modelo agricola mayoritario, en el que para que se forren unxs pocxs, la mayoría tenemos que salir perdiendo, incluidxs lxs agricultorxs como estamos viendo por las movilizaciones de los últimos días.

Con este modelo solo a unxs pocxs, entre los que se encuentran los laboratorios de la agroindustria, les interesa que se sigan vendiendo herbicidas, pesticidas o semillas modificadas genéticamente como que no hubiera un mañana, obteniendo año tras año mayores beneficios por ello, no tanto lxs agricultorxs a los que abastecen. Estos insumos destruyen cualquier rastro de biodiversidad y fertilidad del suelo, haciendo a las plantas que en él crecen más propensas a enfermedades y plagas, convirtiendo a lxs agricultorxs que los utilizan en cada vez más dependientes de dichos laboratorios.

Según nos informan, en dicha charla se minusvaloró la relación de algunos de estos herbicidas/pesticidas con el cáncer y otras enfermedades, cosa que suele ser lo habitual en este tipo de charlas por lo anteriormente expuesto, y que choca frontalmente con los datos objetivos provenientes de numerosos grupos de investigación en el mundo, que están estableciendo relaciones de causalidad entre diversos contaminantes ambientales y sus efectos en la salud humana, y que por ejemplo, aparecen publicados en el último libro de la investigadora médico endocrinóloga Dra. Carme Valls-Llobet, titulado: “MEDIO AMBIENTE Y SALUD. Mujeres y hombres en un mundo de nuevos riesgos” de ediciones Cátedra.

La Dra. Valls-Llobet lleva décadas trabajando en Salud Ambiental, disciplina de la Salud Pública que identifica, vigila, evalúa y controla los efectos sobre la salud humana de los riesgos físicos, químicos, biológicos y psicosociales de la contaminación ambiental: contaminación atmosférica urbana, uso de plaguicidas en la agricultura y en los ambientes domésticos, la acumulación en el aire, agua y alimentos de productos químicos, la exposición a radiaciones, el ruido, y los peligros para la salud derivados del cambio climático.

Muchos de estos contaminantes actúan como disruptores endocrinos en el organismo, y son causa del incremento de los cánceres de mama y próstata, las enfermedades tiroideas y autoinmunes, la obesidad, la diabetes mellitus tipo II, la fibromialgia, la sensibilidad química múltiple, el Alzheimer, el Parkinson y otras patologías. Este incremento de cánceres se debe a la exposición a organoclorados, parabenos, metales pesados, radiaciones ionizantes, campos electromagnéticos, herbicidas, insecticidas y otras sustancias tóxicas tanto en el ámbito laboral como en el doméstico. Sus trabajos de investigación demuestran la incidencia de los agrotóxicos en el aumento de cáncer de mama.

También la Unión Europea puso en marcha el Plan de Acción sobre Medio Ambiente y Salud 2004-2010, de obligado cumplimiento para todos los estados miembros, que no se ha cumplido en la mayoría de sus propuestas, pero que ha servido para constatar de forma fehaciente las relaciones de los contaminantes ambientales con la salud. El Plan hace las siguientes consideraciones:

  • Las enfermedades respiratorias son la segunda causa de mortalidad, incidencia, prevalencia y gasto en la Unión Europea, y siguen aumentando a causa de la contaminación atmosférica exterior e interior.
  • Cada vez existen más evidencias científicas que permiten afirmar que muchos tipos de cáncer –como el de huesos, vejiga urinaria, pulmón, piel, mama, páncreas y ganglios linfáticos- son producidos al menos en parte por factores ambientales (tóxicos químicos, partícula en el aire, radiaciones, etc.).
  • En los últimos años han aparecido nuevas enfermedades o síndromes de los que existen fundadas sospechas de factores etiológicos ambientales, como la sensibilidad química múltiple, la sensibilidad a los campos electromagnéticos, el síndrome de las amalgamas dentales, el déficit de atención con hiperactividad.
  • Consideran que el principio de precaución, incluido en el Tratado Europeo desde 1992, y que exige evitar la utilización de determinados productos o técnicas si se sospecha que pueden afectar a la salud humana, es fundamental en la política de protección del medio ambiente y la salud.
  • Reclaman la conveniencia de un registro epidemiológico, a nivel europeo, de personas con enfermedades vinculadas de alguna manera a factores ambientales.
  • Recomienda que se promocione en todos los estados de la Unión Europea la enseñanza de la medicina ambiental entre los profesionales de la salud.

En palabras de la Dra. Valls-Llobet: “La información que el lector o lectora atento encontrará en este libro le va a permitir alejarse de factores de riesgo evitables y reconocer los factores ambientales a los que está expuesto y que pueden afectar a su salud. Si toda la población se hace consciente de que cuidar nuestro ambiente es cuidar la salud, contribuirá a no degradar más nuestro entorno y a exigir políticas públicas que limiten la contaminación interna. La inversión en reducir los contaminantes ambientales y en eliminarlos –cuando ello sea posible- no va a ser un coste para la sociedad, sino una inversión en salud. Es una consideración que ha empezado a tomar relevancia política, al menos en la Unión Europea y otros estados desarrollados”.

findelclorpirifós