Osa muerta en Palencia: sembrando vientos…

Posted on 06/12/2020

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Corría el año 2001 cuando nos personamos en la primera muerte de un oso en Palencia, como en este caso también una hembra, y nuestras personaciones en todos los casos de osos muertos desde entonces, que ya van siendo unos pocos, nos han enseñado algunas cosas.

Con esta osa muerta, presuntamente nos obligan a decir, a balazos en Ventanilla (Palencia) el pasado 29 de Noviembre, el modus operandi ha cambiado poco, muchísimo interés inicial, vestiduras rasgadas, anuncios de personaciones, petición de responsabilidades pero, en la medida que el asunto se vaya alargando, todo se irá enfriando, estrategia fundamental de la Junta de Castilla y Léon y del Servicio Territorial de Medio Ambiente en Palencia, que el tiempo lo cure.

La Fundación Oso Pardo anuncia que acudirá a la Fiscalía y su personación, habrá que preguntar si será para volver a pedir el sobreseimiento libre, como hizo en alguna ocasión, de las pocas en que ha estado personada. Una estrategia de biopolítica y buenismo con la que se consiguen grandes réditos.

La Junta de Castilla y León también anuncia su personación, algo extraño porque apenas lo ha hecho, sin duda esta vez para estar enterada de primera mano de lo que va sucediendo y, probablemente, para proteger a los responsables del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Palencia, no vaya a ser que los hechos demuestren que hay responsabilidades más allá del cazador.

Nosotros poco más podemos añadir que no hayamos dicho ya tantas veces en estos 20 años, esto es un auténtico desastre, en lo que no se abran las ventanas en el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Palencia el olor seguirá siendo nauseabundo.

Y sobre esta osa, efectivamente, esperemos que el cazador pague, en ello estaremos, como estuvimos en 2012 consiguiendo en última instancia una sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo que obligó al cazador a pagar una multa de 5.001€ por disparar a otro oso.

Pero que nadie se olvide, en lo que se permita cazar con esta libertad en las zonas donde los osos están alimentándose, sabiéndolo todo el mundo, pues seguiremos enterrando osos. Y esta permisividad es responsabilidad de jefes y directores.

Aunque, claro, a quien le importa si cada vez hay más osos. Sembrando “buenismo” recogemos cadáveres.