Palencia: 20 años de osos muertos

Posted on 17/06/2021

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Tal día como hoy, justo hace 20 años, el 17 de Junio de 2001, se recogieron los primeros restos de un oso muerto por veneno en Palencia, fue una osa en las proximidades de La Lastra, comenzaban oficialmente dos décadas de cadáveres.

El primer aviso fue dado el día 15, pero los restos de la osa muerta se recogieron el 17 de junio de 2001 en la zona de La Lastra, dentro de la Reserva Regional de Caza de Fuentes Carrionas y del recién declarado Parque Natural de la Montaña Palentina, hoy hace 20 años.

El periplo de estos restos fue, sencillamente, vergonzoso, dirigido por unos responsables del Servicio Territorial de Medio Ambiente, Dirección del Parque Natural y Dirección de la Reserva Regional de Caza que, a día de hoy, siguen siendo los mismos, inaudito.

Estos responsables hicieron el ridículo empeñándose en asegurar que los restos no se correspondían con los de una osa cantábrica, y que podría tratarse de algún ejemplar que se había escapado de algún circo sí, como lo leen, de algún circo; como si eso fuera un eximente del delito de envenenamiento o, visto el nivel del Servicio Territorial, para distraer la atención precisamente de ese veneno, obviando que tenía Aldicarb en dosis elevadísimas, como citaba el análisis toxicológico.

Incluso hubo consultas al Ministerio de Economía, responsable del CITES, para conocer los osos cautivos en España y si alguno se había escapado o desaparecido, penoso.

Tuvo que ser el CSIC a través del Museo de Ciencias Naturales el que tiempo después certificara que se trataba de una osa cantábrica, desdiciendo a nuestros responsables que navegaban, y navegan, entre la inutilidad y la mala intención.

Tiempo después, en 2005, el veneno volvió a hacer acto de presencia en la muerte de un oso, y esta vez se hizo circular el rumor de que podría haber ingerido zanahorias tratadas con «algún producto», en un huerto de la localidad de Polentinos (la más cercana al hecho, para que iban a pensar en otra). Sí, como lo leen, zanahorias de un huerto.

Y así seguimos hasta 2007 con otro envenenamiento, después el reguero de osos muertos que casi todos conocemos.

¿Qué ha ocurrido desde entonces con los osos envenenados y muertos por disparos? Nada, ni culpables ni responsables, impunidad total, favorecida por un Servicio Territorial de Medio Ambiente que a día de hoy ha conseguido que necropsias y análisis hayan dejado de dar veneno, ahora todo son traumatismos, peleas entre osos o muertos de viejos.

Todo ello aderezado con la ayuda de Fundaciones que basan su subsistencia en las subvenciones públicas que son claramente incompatibles con cualquier tipo de crítica hacia las administraciones que las conceden y que deben justificar esas ayudas con fuertes campañas de marketing y bio-política en las que aburren con evoluciones magníficas de la población de osos para justificarse y hacer creer que estas muertes no suponen nada.

En varias ocasiones hemos dicho que el oso no necesita dinero, solo alimento, tranquilidad y refugio, además de ver reducida su mortalidad no natural.

Esa evolución favorable, que es un mantenimiento poco más que digno, ha costado carísima, no hay más que revisar las cantidades de dinero invertidas; cantidades que por otro lado enervan a las poblaciones locales.

Dada la efeméride, nos vamos a permitir una licencia y ejerceremos de eso que criticamos, cuelga-medallas:

Cuando comenzamos a trabajar de forma directa en conservación de osos en la Montaña Palentina, año 2007, presionamos en la Junta Consultiva de la Reserva Regional de Caza junto con alguna otra ONG para disminuir el número de cacerías colectivas al jabalí que eran 90 anuales, nos llamaron locos (como en el tema del corzo); años después, viendo entre otras cosas las capturas de jabalíes, cedieron poco a poco y actualmente se celebran en torno a 40.

Milagrosamente el oso se recupera al ritmo que las cacerías han ido disminuyendo y los jabalíes no han entrado en los pueblos a matar vecinos ni han acabado con la comida para el oso.

Vemos lo que necesita el oso, y no son Land Rover Defender último modelo que ofenden en estos tiempos de crisis, macro-proyectos Life, ingentes sumas de dinero y, lo peor, unos responsables en la administración que se perpetúan en sus sillones.

Nuestro recuerdo para esa osa envenenada hoy hace 20 años que inició un triste camino de delitos y muertes.