La «nueva» PAC seguirá acelerando el cambio climático

Posted on 02/07/2021

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Tras el acuerdo alcanzado en Bruselas el pasado viernes 25 de junio en el trílogo entre Europarlamento, Comisión y Consejo, y ratificado por los ministros de Agricultura este lunes, se empiezan a conocer detalles del marco legislativo de la Política Agraria Común (PAC) que regirá entre 2023 y 2027. Los nuevos reglamentos recogen, por primera vez desde su creación hace seis décadas, avances novedosos como la inclusión de la condicionalidad social. Pero se deja fuera la vinculación de sus objetivos a los del Pacto Verde Europeo, la supresión total de los derechos históricos y el apoyo de manera decisiva a las producciones sostenibles, entre otros. 

Entre los acuerdos positivos alcanzados está que solo las explotaciones que respeten los derechos laborales recibirán ayudas agrícolas, lo que empezará a aplicarse con carácter voluntario a partir de 2023 y obligatorio desde 2025. “No tiene sentido que el dinero de los contribuyentes europeos financiara abusos laborales; además se trata de un simple cruce de datos que ya existen”, puntualiza Viñegla.

Como aspectos esperados pero que finalmente no han sido atendidos, está la convergencia real de los pagos básicos y la supresión de los llamados derechos históricos. Esta figura, aún vigente en nuestro país, posibilita que la mayor parte de las ayudas a la renta vayan a parar a las fincas más grandes o más intensivas, basado en un referente de hace 20 años. “En España, el 20% de los beneficiarios siguen acaparando el 80% de los fondos”, puntualiza Viñegla.

Aunque el Parlamento y la Comisión abogaban por una convergencia del 100%, finalmente, se ha acordado que solo se alcance el 85 por ciento en 2027. “Es necesario cambiar el modelo cuanto antes para que se proporcione una ayuda justa para agricultor@s y ganader@s con la misma tipología de fincas. Estamos funcionando con medidas obsoletas pensadas para una situación de hace décadas y que perpetúan la injusticia social”, apunta Viñegla. “Es necesario avanzar hacia un sistema equitativo, que no deje a nadie atrás – mucho menos a la agricultura y ganadería de alto valor socio-ambiental- y que se base en el principio de dinero público para bienes públicos”, prosigue.

Otro punto que ha sido difícil consensuar ha sido el montante a destinar a los ecoesquemas. Estas subvenciones verdes, finalmente, alcanzarán el 25% de los pagos directos progresivame durante los primeros años (frente al 30% de los actuales pagos verdes), y las excepciones y flexibilidad previstas disminuirán su impacto real sobre el medio ambiente y el clima. En opinión de Viñegla, “este es un primer paso para premiar a las fincas que producen de manera más sostenible, así como incentivar el cambio hacia estos modelos respetuosos con la naturaleza, pero lamentamos que no haya sido más ambicioso. Las producciones agroecológicas lideran la necesaria transición hacia sistemas alimentarios sostenibles y resilientes, sin embargo necesitan del apoyo público para avanzar”.

Otra de las incógnitas era conocer  la integración entre la PAC y el Pacto Verde Europeo (PVE), acordado en 2019. Finalmente, el reglamento consensuado no delimita legalmente el cumplimiento de los objetivos establecidos para el sector agroalimentario en este Pacto, y se queda como una sugerencia de buenas prácticas que se estudiarán en el futuro. “Al no ser vinculantes los objetivos del PVE en la nueva PAC, serán meras declaraciones de intenciones que quedarán en agua de borrajas, y perderemos una oportunidad histórica para transitar hacia un campo justo y verde”, señala el representante de «Por Otra PAC».

Estamos en una emergencia climática, tenemos que actuar ahora para no seguir acelerando el cambio climático y proteger nuestra existencia junto con la del resto de seres vivos que habitamos el planeta, no podemos permitirnos que la Política Agrícola Común (PAC) europea siga destrozando la vida hasta finales de 2027.

Esta política agrícola europea sigue subvencionando la agricultura animal intensiva e industrial, incentivando a l@s agricultor@s a utilizar pesticidas y fertilizantes sintéticos lo que destruye la biodiversidad y los suelos, sigue acelerando el cambio climático dejando de lado a l@s pequeñ@s agricultor@s y acelerando la disminución del número de explotaciones.

Necesitamos un cambio de sistema.

  • Necesitamos garantizar unos precios justos de los productos para ayudar a l@s agricultor@s a vivir de su trabajo.
  • Necesitamos que la política agrícola europea deje de acelerar y ayude a frenar el cambio climático estando en consonancia con nuestros objetivos de reducción de CO2.
  • Necesitamos que la política agrícola europea nos proteja y no siga acelerando la extinción de todos los seres vivos que habitamos el planeta.

A través de https://porotrapac.org/europa-pincha-la-burbuja-ambiental-y-social-de-la-nueva-pac/