Los agrocombustibles causan deforestación y violencia

Posted on 20/12/2021

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¿sabías que cuando las refinerías transforman aceite de palma y de soja en «biodiésel» están causando deforestación y violaciones de derechos humanos en otras partes del mundo? ¿sabías que el carburante hecho de soja supone el doble de emisiones de CO2 respecto al diésel fósil? ¿sabías que en Brasil la expansión masiva de la soja está asociada a la destrucción desenfrenada?

Los efectos demoledores de subvencionar una mala idea durante 20 años

Con el supuesto propósito de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del sector del transporte, la Unión Europea (UE) ha impulsado el uso de agrocombustibles en el transporte por carretera, aéreo y marítimo. Pero la producción de combustibles conlleva importantes impactos sociales y medioambientales como la destrucción de bosques tropicales.

Hoy podemos afirmar que el plan de la UE de promover el uso de combustibles a partir de biomasa como una de las medidas estrella para frenar el calentamiento global no sólo fue un gran fracaso, sino que agravó la crisis ambiental global.

Además, ha sido una de las políticas más incoherentes de la historia. En vez de reducir las emisiones de la quema de combustibles fósiles, los «biocombustibles» como el aceite de palma, soja o la caña de azúcar y el maíz, han provocado graves impactos sociales, climáticos y de destrucción de biodiversidad, así como en el suministro de alimento, los medios de vida y la soberanía alimentaria de las comunidades locales del Sur global y la propia UE.

La relación entre la política de biocombustibles de la UE y la deforestación

En una década, el consumo se multiplicó por diez, según Eurostat. En Indonesia y Malasia, se arrasaron gran parte de sus bosques tropicales para exportar aceite de palma y las consecuencias para las comunidades locales han sido devastadoras. Como ejemplo, la deforestación en Indonesia ha sido superior a la superficie de Alemania. Según un informe de Transport & Environment, durante la última década se necesitaron unos 8,4 millones de hectáreas de tierra para cultivar la colza, la palma, la soja y el girasol con los que producir biocombustibles.

La movilización social, las denuncias de las comunidades afectadas y los estudios científicos obligaron a Bruselas a rectificar parcialmente. Tras analizar su impacto en la deforestación y los cambios que producen en el uso del suelo —que aceleran el cambio climático—, la UE prometía limitar los carburantes generados a partir de materias primas alimentarias.

Empujando los ecosistemas de Sudamérica hacia el colapso

Sin embargo, la actual política de biocombustibles de la UE está impulsando la demanda de soja. Primero porque la eliminación del aceite de palma no hará más que aumentar el uso de la soja en la mezcla de biocombustibles. Segundo, porque no existe una rectificación semejante para los agrocombustibles basados en la soja, a pesar de que la expansión de las plantaciones de soja es una de las principales causas de la deforestación en América del Sur.

En Brasil, la expansión masiva de los monocultivos de la soja está llevando la deforestación y los incendios forestales a nuevas cotas. Esta destrucción desenfrenada genera enormes emisiones de carbono al tiempo que causa un daño irreparable a la biodiversidad del planeta.

En el caso de la Amazonia, décadas de deforestación han llevado al bosque tropical más grande del mundo a una situación de colapso ecológico, también conocida como «punto de inflexión».

Dejar de importar soja para detener la catástrofe ecológica

Hasta ahora, la UE no ha establecido normas ni directrices para el uso y la importación de agrocombustibles derivados de la soja. Por eso, reclamamos a la UE y a nuestro gobierno que reconozcan la soja como producto de alto riesgo de deforestación y que reduzcan su importación.

Si los líderes de la UE tuvieran un poco de visión de futuro, deberían dejar de financiar la destrucción de ecosistemas vitales y el despojo de comunidades cambiando la política de biocombustibles.

La eliminación de la deforestación asociada a las materias primas usadas para los agrocombustibles de la UE debe ser una primera medida de emergencia.