¿Dónde están los osos del Oriente de la Cordillera?

Posted on 25/03/2022

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El año 2021 ha sido un año especialmente extraño en lo que al seguimiento de osos en la Montaña Palentina se refiere. Todas las fuentes consultadas parecen estar de acuerdo en mostrar su extrañeza por no saber “donde estaban los osos” el año pasado y este año 2022 no parece empezar mucho mejor.

Ni siquiera las osas con crías, objeto de deseo de todo entendido que se precie, que siempre han estado controladas, en nuestra opinión en exceso.

Llevamos al menos una década asistiendo a declaraciones, informaciones y comunicados sobre la muy favorable evolución de los osos en toda la Cordillera, documentos que mezclan unas zonas con otras y que se han basado en la evolución de osas con crías.

Estas declaraciones, que otros gustan definir como biopolítica y nosotros llamamos propaganda, han cumplido su objetivo, convencer a las administraciones y a la opinión pública de que las poblaciones de osos, incluido el oriente de la Cordillera, evolucionaban muy bien.

Cualquier persona medianamente interesada en el tema y casi todos los habitantes de la montaña palentina, incluidos empleados públicos, afirman que hay muchos osos,  pero esos mismos no saben explicar que ha pasado en 2021 y ahora en 2022, buscando finalmente una explicación en que “no había comida” o que “se han ido a Cantabria”.

A nadie se le pasa por la cabeza pensar que las cifras podrían estar algo infladas, que el mismo oso que salía en una cacería un día podía salir en otra la semana siguiente, que se ha matado a una hembra reproductora en una cacería, lo que puede suponer el 15-20% de las hembras de esta zona oriental, que eso afecta al celo y al movimiento de osos, que un par de celos o tres anuales suponen mucho movimiento pero eso a su vez no supone muchos osos.

En fin, autocrítica, algo imposible en los que han recibido algunos millones de euros para conservación de oso que necesitan justificar.

Parece que teníamos el mejor sistema sanitario del mundo, y no lo era, el mejor sistema financiero del mundo, y no tampoco lo era, de las mejores educaciones del mundo, parece ser que no, y una población de osos que iba muy bien, e igual tampoco va así de bien.

Ecologistas en Acción no ha sido nunca muy partidario de las “guerras de censos” pero sí hemos dicho que éstos adolecían de falta de rigor en el caso concreto de la población oriental de la Cordillera por sus características y otros parámetros y, en todo caso, que era necesario un censo genético.

En el año 2020 las administraciones finalizaron precisamente ese censo genético que tenía buenos fundamentos pero nuestra sorpresa es que año y medio después poco se conoce de sus resultados, algo también extraño, a pesar de que se lleva tiempo “augurando” que serán excepcionales, de momento 2021 y 2022 parecen decir lo contrario. Esperamos francamente equivocarnos.

La última noticia sobre el censo ha sido la comunicación del 27 de enero de parte del grupo de trabajo nacional que vuelve a repetir las bondades del mismo, todo su desarrollo, lo que se va a hacer después, pero año y medio después, nada de nada.

Confiamos que en este censo genético no pueda ocurrir como en las encuestas electorales y tengamos un posterior “cocinado” para que todo salga según ciertos criterios previamente seleccionados.

Mientras tanto, seguimos enterrando osos, que los vivos empiecen la primavera, y después, las pocas osas que tenemos entren en celo, donde siempre exageramos pensando que tenemos decenas de osos, cuando vienen a ser unos pocos detrás de unas pocas intentando simplemente algo muy sencillo, reproducirse.

Celos e imágenes que nos darán a conocer rápidamente todos estos amigos del marketing y la biopolítica.