Ecologistas en Acción solicita a la Junta que apruebe la Orden de ayudas por daños de lobo en Castilla y León.

Posted on 01/08/2022

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El Consejero de Medio Ambiente y el Director General de Medio Natural continúan con su dejación de funciones, como en los incendios, no haciendo nada desde que el lobo está catalogado, en una probable medida de presión premeditada contra el Gobierno Central.

Ecologistas en Acción Palencia estudia demandar a los responsables de Medio Ambiente de Castilla y León por no publicar una Orden de ayudas como les corresponde, una vez que el lobo fue incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial allá por el mes de septiembre.

Se va a cumplir un año y la Consejería de Medio Ambiente continúa sin hacer nada al respecto, salvo esperar a que la situación se vuelva insostenible en una clara herramienta de presión al gobierno central. Hasta en esto parece que la Junta de Castilla y León juega con los tiempos electorales sin importarles el mundo rural.

Esta semana se ha conocido un nuevo daño de lobo en la Montaña Palentina en la que el sindicato ganadero UPA denuncia lo ocurrido, olvidándose de algunos aspectos.

Se cita una “expansión descontrolada de los lobos por todo el territorio regional”, sin ningún fundamento y en clara contradicción con lo que dicen los tribunales, la comunidad científica y Europa, debiendo recordar aquí que es Europa, la misma que paga fuertes cantidades al colectivo ganadero, la que exige la protección del lobo.

En cuanto a ese dinero que paga Europa, la explotación de este daño, que reúne tres explotaciones en un mismo domicilio familiar, ingresó en 2020 más de 58.000€ de PAC y más de 97.000€ en 2021, que se paga, en buena medida por estar en un lugar con lobos y para aplicar medidas preventivas que permitan la coexistencia con el cánido.

A la falta de prevención por parte de la explotación hay que añadir otras actividades, que han generado incluso varias denuncias por motivos diversos, que están generando tensiones entre los vecinos de la localidad.

Por ello, estando ante una explotación que no parece precisamente modélica, entendemos que no debe culparse al lobo de su problemática.

Cuando se describen estos sucesos, debe hacerse con la mayor claridad, transparencia y objetividad, intentando la pervivencia de ambos mundos, el ganadero, instalado voluntariamente en una zona, y el de las especies silvestres.