Osa muerta en la Montaña Palentina: el Director General de Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León miente

Posted on 26/04/2021

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En la comparecencia ante la comisión de las Cortes de Castilla y León por la muerte de una osa el 29 de noviembre de 2020 durante una cacería de jabalí en la Reserva Regional de Caza de Fuentes Carrionas (Palencia), el Director General de Patrimonio Natural y Política Forestal, Jose Ángel Arranz, miente y lo hace bien por ignorancia, bien por ese afán desmedido e instaurado en todos nuestros responsables de defenderse entre ellos.

Miente cuando dice que la persona que autoriza la cacería de jabalí en Ventanilla (Palencia) es el Jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Palencia, porque el permiso no lo firma el Jefe de Servicio, sino la Directora Técnica de la Reserva Regional de Caza.

No es una mentira importante, y está más bien fundamentada en que el Director General, dubitativo durante toda la comparecencia y leyendo demasiado entre sus papeles, parece no saber demasiado de estos asuntos a pesar de los años que lleva en el cargo.

Vuelve a mentir cuando dice que no estaban informados, lo sabían en el Servicio Territorial de Medio Ambiente dos días antes, cuando el día 27 a las 13:17 horas el Director del Parque Natural contestó “ok” al whatsapp que le informaba y no hizo nada más, ni siquiera preocuparse donde se pretendía cazar para haberlo evitado.

Es cierto que al menos el Director General comparece, sin esconderse, como se esconde el Consejero de Fomento y Medio Ambiente, al que vemos lo que le importan los osos.

Y luego, ya en el turno de réplica donde la procuradora -de Podemos- que hace la pregunta deja meridianamente claro lo que todos pensamos y es que, con la información de la que se disponía, la cacería no debió celebrarse en ese paraje, de lo cual son responsables en última instancia la Directora de la Reserva Regional de Caza y el Director del Parque Natural.

Aquí el Director General ejerce de político y se sale por los cerros de Úbeda con los manidos argumentos, a la vez que falsos, de abundancia de jabalí en competencia con el oso y de la necesidad de estas absurdas cacerías que solo buscan satisfacer a unos pocos aguerridos cazadores locales.

Se le olvida al Director General y/o tergiversa, que algunos de los puestos estaban colocados a escasos metros de donde se habían visto las huellas de la osa con su cría. El truco es decir que los puestos disparaban hacia un lado y la osa estaba en la zona de reserva que no se cazaba, a su espalda, pero insistimos, a escasísimos metros. ¿van los perros teledirigidos para no entrar en la zona de reserva? No seamos cínicos.

Es evidente que el cazador es responsable y no se puede eludir esa responsabilidad, pero no es el único.

Un repaso sosegado de las diligencias judiciales, especialmente de los mapas aportados y las declaraciones del personal de seguimiento de osos, dejan claro que ellos hicieron bien su trabajo, pero fallaron estrepitosamente los responsables de autorizar la cacería, no los protocolos, sino los despachos. Esperemos que la Juez no se deje embaucar por la absurda burocracia y les haga responsables.

Nosotros, como parte personada, lo intentaremos y apoyaremos sin fisuras al miembro de la Fundación Patrimonio Natural que ha dejado constancia escrita de las informaciones que debieron ser fundamentales para no celebrar la cacería. Donde no solo comunicaba un dato de osos, sino cuatro. Suponemos, porque conocemos el cortijo que es el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Palencia, no lo estará pasando bien por ser el único que hizo su trabajo.

Finaliza el Director General en su comparecencia advirtiéndonos de que esto seguirá sucediendo porque cada vez hay más osos, diciendo barbaridades como que es difícil venir a la Montaña Palentina y no encontrar un rastro de oso, lo que demuestra las veces que ha venido por aquí, informado de esa cantidad de osos por algunas Fundaciones que llevan tiempo sembrando vientos.

También añade la necesidad de controlar las poblaciones de jabalí, algo que cualquiera mínimamente formado sabe que ocurre vía alimentación, no vía caza, siendo la caza simplemente un entretenimiento y negocio, que pagan los osos.

Si no somos capaces de convivir con un puñado de osos en un territorio tan extenso, el problema claramente lo tenemos nosotros