Feliz día de la unidad contra la contaminación y el despojo

Posted on 05/06/2019

0



Conocí a la congoleña Florence Sitwaminya, en un evento de Amigos de la Tierra. Florence, de la organización CREDDHO, contaba como la empresa anglo-francesa Perenco está empeñada en explotar el gas metano que se esconde bajo el lago africano, destrozando así la forma de vida de miles de pescadores y campesinos que viven en su entorno, en uno de los países más pobres y conflictivos del continente.

La petrolera TOTAL (francesa también) ha retomado la idea de perforar junto al Parque Nacional de Virunga, proyecto que se logró parar en 2014 cuando lo promovía la empresa Soco, pero que ha resucitado, saltándose no solo el acuerdo por el clima (en teoría, la Francia de Macron está comprometida con el Acuerdo de Paris), sino los derechos humanos de los afectados. “Sin un tratado vinculante internacional sobre empresas y derechos humanos, casos como éstos los seguiremos sufriendo en muchos países”, me decía la profesora y activista africana.

Desde Mozambique, la defensora ambiental Ilham Rawoot nos puso al día de la que se está liando en Cabo Delgado, al norte del país, tras el descubrimiento de bolsas de gas y petróleo en la costa, algo que ya conocía por el personal de Alianza por la Solidaridad en la zona. Aquí la empresa beneficiaria era Anadarko, recién comprada por Chevron (Si, la misma que contaminó la Amazonía ecuatoriana con un derrame que no se ha acabado nunca de limpiar ) y también su competidora Exxon Mobile tiene inversiones. También están implicadas empresas de Francia, China, Japón e India.

En Filipinas René Pamplona, con un apellido muy español que habla del pasado compartido, nos hizo imaginar una mina a cielo abierto (de oro y cobre) de 21.000 hectáreas. La región las minas a cielo abierto que quieren abrirse en la zona indígena de Tampakan, donde viven los B’laan. Junto con una gran mina de carbón y una central eléctrica en una zona protegida la llaman “la Santa Trinidad de Tampakan”, no sin ironía. Aunque al principio el Tribunal Supremo, tras ocho años de litigio, falló a favor de los indígenas  (el 74% del proyecto está en su tierra ancestral), ahora lo ha hecho a favor de la empresa australiana Indophil, que saca 375.000 toneladas de cobre y 360.000 onzas de oro cada año. “Hay miles de hectáreas agrícolas afectadas, unos 1.800 cultivadores de arroz y santuarios de aves dañados. La empresa ofrece dinero, pero los B’laan quieren su tierra, no quieren dinero. Dede 2017, 17 asesinatos ya están en la cuenta de este proyecto filipino que ya deja una huella humana y ambiental difícil de solucionar.

Y si así estamos en África o Asia, qué decir de América,  donde sólo un pequeño país llamado Guatemala acumula 39 muertes en dos años, que se suman a los de Colombia, Brasil, Nicaragua… Por más que Trump imponga aranceles al vecino del sur para que frene a los migrantes, poco puede hacer México (y tampoco quiere) para evitar que los despojados vayan detrás de los recursos naturales que llenan los bolsillos de los del norte, o de los que están al otro lado del océano. Me lo contaba hace poco Ana Cecilia Tercero, de la asociación nicaragüense APADEIM, que trabaja con Alianza por la Solidaridad: “Tenemos un desastre ambiental y social tremendo en Nicaragua. La caña de azúcar se extiende y con ella la miseria. En Chinandega dos grandes ingenios azucareros que están generando mucha enfermedad. Los acuíferos están contaminados y sufrimos enfermedades sin que a cambio veamos ninguna acción social en las comunidades. Por 200 dólares al mes, se trabajan 12 horas o más al día”, asegura. “¿Cómo no va a irse la gente?”, se pregunta.

Y aquí en Europa, España, Castilla y León y Salamanca para ser más exactos, tenemos el proyecto de mina de Uranio de la compañia Australiana Berkeley, en el que antes de tener todas las autorizaciones y permisos para llevar a cabo su contaminante y destructivo proyecto, aprovechando las necesidades de empleo en una comunidad autónoma castigada por la despoblación, ya han arrancado 1.800 encinas milenarias en el pueblo de Retortillo.

Hay alternativas, pero tengo dudas de si las queremos. Mensajes como el del otro día en TVE de un programa científico, que acababa señalando que “la ciencia nos sacará de esto”, son muy poco acertados. ¿Realmente se creen que nos sacará? ¿A todos o sólo a unos pocos privilegiados?, me pregunto. ¿Cómo vamos a arreglar esto con mensajes que, además, son falsos?

Feliz Día de la unidad contra la contaminación y el despojo.

A través de https://rosamtristan.com/2019/06/04/dia-mundial-del-medio-ambiente-historias-del-despojo-que-no-vemos/